LECTURAS DIA JUEVES 12 DE MARZO 2026
PRIMERA LECTURALectura del libro de Jeremías (7,23-28)
Esto dice el Señor: «Esta fue la orden que di a mi pueblo: “Escuchad mi voz, Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Seguid el camino que os señalo, y todo os irá bien”. Pero no escucharon ni hi
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso. Al contrario, endurecieron la cervi
Palabra de Dios. R/. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9
R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».
Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.
R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».
Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».
EVANGELIOLectura del santo evangelio según san Lucas (11,14-23)
En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo. Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».
Palabra del Señor. R/. Gloria a ti, Señor Jesús.
REFLEXIÓN:
La liturgia de hoy nos sitúa ante la urgencia de una escucha sincera y una decisión radical por el Reino de Dios, advirtiéndonos sobre el peligro de la ceguera espiritual y la obstinación del corazón. Mientras el profeta Jeremías lamenta la rebeldía de un pueblo que da la espalda a Dios a pesar de sus constantes llamadas, el Salmo nos invita a no repetir la dureza de Meribá, recordándonos que la fe requiere una apertura dócil a la voz del Señor. En el Evangelio, Jesús manifiesta que Su poder es el "dedo de Dios" que libera al hombre de toda mudez y opresión, pero se encuentra con la resistencia de quienes, incapaces de reconocer la luz, atribuyen Su bien al mal; esta confrontación nos deja una enseñanza definitiva: ante la presencia de Dios no hay neutralidad posible, pues quien no recoge con Él desparrama, invitándonos a unificar nuestro interior para que la sinceridad, que Jeremías veía perdida, vuelva a habitar en nosotros.
Referencia bíblica general:
Comentarios