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🌾 Rut — Capítulo 4 | Día 81 | Antiguo Testamento

🌾 Rut Capítulo 4 Antiguo Testamento · Históricos 📅 Sunday, 28 de June de 2026 ✝️ Día 81 de nuestro recorrido por la Sagrada Escritura "Tu Palabra es lámpara para mis pasos y luz en mi camino." — Salmo 119, 105 📖 LECTIO — Preparación para leer Antes de leer, ora en silencio: "Ven, Espíritu Santo, ilumina mi mente y abre mi corazón. Habla, Señor, que tu siervo escucha. Amén." Hoy leemos Capítulo 4 de Rut . Lee cada capítulo despacio, en voz alta si puedes, como si Dios te hablara personalmente. 📜 TEXTO BÍBLICO COMPLETO — Capítulo 4 Capítulo 4 Rut No se pudo obtener el texto de Rut 4 (error 404). Abre tu Biblia directamente. 🤔 MEDITATIO — Meditar y Reflexionar Una historia de lealtad y gracia. Rut nos muestra que el ...

LECTURAS DEL DIA DOMINGO 28 DE JUNIO 2026

Liturgia de la Palabra PRIMERA LECTURA Lectura del segundo libro de los Reyes (4,8-11.14-16a): Un día pasaba Eliseo por Sunam, y una mujer rica lo invitó con insistencia a comer. Y, siempre que pasaba por allí, iba a comer a su casa. Ella dijo a su marido: «Me consta que ese hombre de Dios es un santo; con frecuencia pasa por nuestra casa. Vamos a prepararle una habitación pequeña, cerrada, en el piso superior; le ponemos allí una cama, una mesa, una silla y un candil, y así, cuando venga a visitarnos, se quedará aquí.» Un día llegó allí, entró en la habitación y se acostó. Dijo a su criado Guejazi: «¿Qué podríamos hacer por ella?» Guejazi comentó: «Qué sé yo. No tiene hijos, y su marido es viejo.» Eliseo dijo: «Llámala.» La llamó. Ella se quedó junto a la puerta, y Eliseo le dijo: «El año que viene, por estas fechas, abrazarás a un hijo.» — Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. SALMO RESPONSORIAL Sal 88,2-3.16-17.18-19 R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor Cantaré eterna...

LECTURAS DEL DIA SÁBADO 27 DE JUNIO 2026

Liturgia de la Palabra PRIMERA LECTURA Lectura de la s Lamentaciones (2,2.10-14.18-19): El Señor destruyó sin compasión todas las moradas de Jacob, con su indignación demolió las plazas fuertes de Judá; derribó por tierra, deshonrados, al rey y a los príncipes. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el suelo la cabeza. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños de pecho desfallecen por las calles de la ciudad. Preguntaban a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras desfallecían, como los heridos, por las calles de la ciudad, mientras expiraban en brazos de sus madres. ¿Quién se te iguala, quién se te asemeja, ciudad de Jerusalén? ¿A quién te compararé, para consolarte, Sión, la doncella? Inmensa como el mar es tu desgracia: ¿quién podrá curarte? Tus profetas te ofrecí...