LECTURAS DIA SABADO 28 DE FEBRERO 2026
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro del Deuteronomio (26,16-19)
Moisés habló al pueblo, diciendo:
«Hoy el Señor, tu Dios, te manda que cumplas estos mandatos y decretos. Acátalos y cúmplelos con todo tu corazón y con toda tu alma. Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz.
Palabra de Dios.
R/. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 118, 1-2. 4-5. 7-8
R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón.
R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos.
R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus decretos exactamente,
tú no me abandones.
R/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,43-48)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Palabra del Señor.
R/. Gloria a ti, Señor Jesús.
REFLEXIÓN:
La Palabra de hoy nos presenta la cima de la vida cristiana: la perfección en el amor. En el Deuteronomio, vemos la alianza entre Dios y su pueblo; es un compromiso mutuo de pertenencia y santidad. Dios elige a Israel para ser un "pueblo santo", y el pueblo elige a Dios para seguir sus caminos con todo el corazón. El Salmo refuerza esta idea, llamando "dichoso" a quien encuentra su alegría en cumplir la voluntad divina.
Sin embargo, en el Evangelio, Jesús lleva este compromiso a un nivel mucho más exigente y profundo. La santidad ya no consiste solo en cumplir mandatos antiguos o amar a los cercanos, sino en imitar la perfección del Padre. Esta perfección no es la ausencia de errores, sino la totalidad del amor: un amor que no excluye a nadie, ni siquiera al enemigo. Ser "pueblo santo" significa reflejar la misericordia universal de Dios, quien ofrece su sol y su lluvia a todos por igual. Estamos llamados a realizar algo "extraordinario" no por nuestras fuerzas, sino por la gracia de sabernos hijos de un mismo Padre.
Referencia bíblica general:
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